Paz sobre la constelación cantante de las
aguas
Entrechocadas como los hombros de la multitud
Paz en el mar a las
olas de buena voluntad
Paz sobre la lápida de los naufragios
Paz sobre los
tambores del orgullo y las pupilas tenebrosas
Y si yo soy el traductor de las
olas
Paz también sobre mí.
He aquí el molde lleno de trizaduras del
destino
El molde de la venganza
Con sus frases iracundas despegándose de
los labios
He aquí el molde lleno de gracia
Cuando eres dulce y estás allí
hipnotizado por las estrellas
He aquí la muerte inagotable desde el
principio del mundo
Porque un día nadie se paseará por el tiempo
Nadie a
lo largo del tiempo empedrado de planetas difuntos
Este es el mar
El mar con sus olas
propias
Con sus propios sentidos
El mar tratando de romper sus
cadenas
Queriendo imitar la eternidad
Queriendo ser pulmón o neblina de
pájaros en pena
O el jardín de los astros que pesan en el cielo
Sobre las
tinieblas que arrastramos
O que acaso nos arrastran
Cuando vuelan de
repente todas las palomas de la luna
Y se hace más oscuro que las
encrucijadas de la muerte
El mar entra en la carroza de la noche
Y se
aleja hacia el misterio de sus parajes profundos
Se oye apenas el ruido de
las ruedas
Y el ala de los astros que penan en el cielo
Este es el
mar
Saludando allá lejos la eternidad
Saludando a los astros
olvidados
Y a las estrellas conocidas.
Este es el mar que se despierta como el llanto
de un niño
El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus
pequeñas
/manos
temblorosas
El mar empujando las olas
Sus olas que barajan los
destinos
Levántate y saluda el amor de los
hombres
Escucha nuestras risas y también nuestro
llanto
Escucha los pasos de millones de esclavos
Escucha la protesta
interminable
De esa angustia que se llama hombre
Escucha el dolor
milenario de los pechos de carne
Y la esperanza que renace de sus propias
cenizas cada día.
También nosotros te escuchamos
Rumiando
tantos astros atrapados en tus redes
Rumiando eternamente los siglos
naufragados
También nosotros te escuchamos
Cuando te revuelcas en tu lecho de
dolor
Cuando tus gladiadores se baten entre sí
Cuando tu cólera hace estallar los
meridianos
O bien cuando te agitas como un gran mercado en fiesta
O bien
cuando maldices a los hombres
O te haces el dormido
Tembloroso en tu gran
telaraña esperando la presa.
Lloras sin saber por qué lloras
Y nosotros
lloramos creyendo saber por qué lloramos
Sufres sufres como sufren los
hombres
Que oiga rechinar tus dientes en la noche
Y te revuelques en tu
lecho
Que el insomnio no te deje calmar tus sufrimientos
Que los niños
apedreen tus ventanas
Que te arranquen el pelo
Tose tose revienta en
sangre tus pulmones
Que tus resortes enmohezcan
Y te veas pisoteado como
césped de tumba
Pero soy vagabundo y tengo miedo que me
oigas
Tengo miedo de tus venganzas
Olvida mis maldiciones y cantemos
juntos esta noche
Hazte hombre te digo como yo a veces me hago mar
Olvida
los presagios funestos
Olvida la explosión de mis praderas
Yo te tiendo
las manos como flores
Hagamos las paces te digo
Tú eres el más
poderoso
Que yo estreche tus manos en las mías
Y sea la paz entre
nosotros
Junto a mi corazón te siento
Cuando oigo el
gemir de tus violines
Cuando estás ahí tendido como el llanto de un
niño
Cuando estás pensativo frente al cielo
Cuando estás dolorido en tus
almohadas
Cuando te siento llorar detrás de mi ventana
Cuando lloramos sin
razón como tú lloras
He aquí el mar
El mar donde viene a
estrellarse el olor de las ciudades
Con su regazo lleno de barcas y peces y
otras cosas alegres
Esas barcas que pescan a la orilla del cielo
Esos
peces que escuchan cada rayo de luz
Esas algas con sueños seculares
Y esa
ola que canta mejor que las otras
He aquí el mar
El mar que se estira y se
aferra a sus orillas
El mar que envuelve las estrellas en sus olas
El mar
con su piel martirizada
Y los sobresaltos de sus venas
Con sus días de paz
y sus noches de histeria
Y al otro lado qué hay al otro lado
Qué
escondes mar al otro lado
El comienzo de la vida largo como una
serpiente
O el comienzo de la muerte más honda que tú mismo
Y más alta que
todos los montes
Qué hay al otro lado
La milenaria voluntad de hacer una
forma y un ritmo
O el torbellino eterno de pétalos tronchados
He ahí el mar
El mar abierto de par en
par
He ahí el mar quebrado de repente
Para que el ojo vea el comienzo del
mundo
He ahí el mar
De una ola a la otra hay el tiempo de la vida
De
sus olas a mis ojos hay la distancia de la muerte
De Últimos Poemas Póstumo,
1948
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